Orgullo Gay

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Estudios sobre terapias que matan

La terapia de reorientación sexual (también conocida como terapia reparativa o terapia de conversión) se refiere a una serie de métodos enfocados al cambio de la orientación sexual de homosexuales y bisexuales para convertirlos en personas heterosexuales o para eliminar o disminuir sus deseos y comportamientos homosexuales.


Se han probado muchas técnicas, incluyendo lamodificación del comportamiento, la terapia de aversión, el psicoanálisis, la oración y el consejo religioso. La terapia de reorientación sexual está estrechamente relacionada con el movimiento ex gay, que es más explícitamente religioso. Grupos de ex gays tienden a concentrarse en evitar actividades homosexuales y secundariamente (o a veces, en absoluto) en cambiar la tendencia subyacente. Actualmente, la Asociación Norteamericana de Psicología (en una resolución con 125 votos a favor, y 4 en contra) condena éstas terapias que intentan cambiar la orientación sexual de los pacientes, indicando que hay grandes probabilidades de que los pacientes sufran depresión y tendencias suicidas. Además, declaró que los psicólogos y demás terapeutas no deben decirle a sus clientes homosexuales que pueden convertirse en heterosexuales a través de terapia u otros tratamientos ya que no existe evidencia sólida de que ésto sea posible. Éstas declaraciones fueron realizadas luego de una investigación que duró dos años y en las que participaron sus 150.000 miembros. El consenso médico y de los trabajadores de la salud mental en los Estados Unidos es que no existe o existe muy poca evidencia científica de que la terapia de reorientación sexual sea efectiva para cambiar la orientación sexual, y existe alguna evidencia de que puede ser dañina. Ninguna de las principales organizaciones médicas de EE. UU. apoya la terapia de reorientación y algunas han expresado su preocupación sobre la ética y las hipótesis que rodean a esta práctica.

La mayoría opina que la orientación sexual no puede ser cambiada con terapia, que los intentos de reorientación pueden ser dañinos para el bienestar personal, y que «las posiciones defendidas por [los partidarios de la terapia de reorientación] NARTH (National Association for Research and Therapy of Homosexuality) y Enfoque a la Familia (Focus on the Family) crean un ambiente en el que pueden florecer el prejuicio y la discriminación».
El término de «conversión» suele preferirse al de «reparativo», ya que este último sugiere que el deseo sexual por su mismo sexo puede o debe ser «reparado».

Debido a la opinión médica, la terapia de reorientación sexual es una práctica marginal.
En la década de 2000, los terapeutas de reorientación sexual definen el movimiento como la posibilidad de dar a elegir su sexualidad a los hombres y mujeres homosexuales que son infelices por ello. Los defensores de los derechos del colectivo LGBT describen el fenómeno como «la derecha cristiana que ha vuelto a empaquetar su campaña antigay en términos más suaves y amables. En vez de simplemente denunciar a los homosexuales como corruptos social y moralmente, la derecha cristiana ha pasado a una estrategia de enfatizar [...] el movimiento ex gay. Sin embargo, tras la máscara de compasión, el fin sigue siendo el mismo: reducir la protección legal para gays, lesbianas y transexuales».Hasta mediados del siglo XX, los intentos médicos de «curar» la homosexualidad han incluido tratamientos quirúrgicos como:

  • la histerectomía
  • la ooforectomía,
  • la ablación de clítoris,
  • la castración,
  • la vasectomía,
  • la cirugía del nervio pudendo,
  • y la lobotomía.
También se ha intentado el tratamiento con diversas sustancias, que incluyen:

  • el tratamiento hormonal,
  • el tratamiento de shock farmacológico, y
  • el tratamiento con estimulantes y depresivos sexuales.
Otras prácticas incluyen:

  • la terapia de aversión,
  • el intento de reducción de la aversión hacia la heterosexualidad,
  • tratamiento por electroshock,
  • terapia de grupo,
  • hipnosis, y
  • psicoanálisis.

Mientras que algunos de estos tratamientos —que incluyen el de shock eléctrico y de las drogas inductoras de náuseas— todavía están en uso, algunos prominentes terapeutas de reorientación sexual que abogan por el método de reorientación psicoanalítico, denuncian a todos los demás métodos como «charlatanería».

El consenso médico y científico afirma que la terapia de reorientación sexual es potencialmente dañina y que no existen evidencias de que sea efectiva. Ninguna de las principales organizaciones médicas aprueba la terapia de reorientación y muchas han expresado su preocupación sobre la ética y las motivaciones que rodean a esta práctica. Una encuesta de la APA estimaba que la terapia de reorientación estaba «desacreditada con seguirdad», junto con otros temas.

Las recomendaciones éticas del sistema de salud mental desaconseja, y a veces prohíbe, su práctica. El APA se opone a cualquier tratamiento que «basado en la suposición de que la homosexualidad es per se un desorden mental o basado en la asunción a priori de que el paciente debe cambiar su orientación sexual homosexual»

Entre las principales organizaciones sanitarias críticas con la terapia de reorientación sexual se encuentran:
la American Medical Association,
la American Psychiatric Association
la American Psychological Association
la American Counseling Association
la National Association of Social Workers
la American Academy of Pediatrics
la American Association of School Administrators
la American Federation of Teachers
la National Association of School Psychologists
la American Academy of Physician Assistants y
la National Education Association.
Entre las principales organizaciones de derechos LGBT y organizaciones religiosas, que oponen a los tratamientos están:
la National Gay and Lesbian Task Force,
The Interfaith Alliance,
New Ways Ministries y
People for the American Way.

La American Psychological Association declaró el 5 de Agosto de 2009, en una resolución (con 125 votos a favor, y sólo 4 en contra), que los profesionales de la salud mental no deben decirle bajo ninguna razón a sus clientes homosexuales que pueden convertirse en heterosexuales a través de terapia u otros tratamientos. Ésta resolución se adoptó luego de un amplio informe sobre la base de dos años de investigación, en la que participaron sus 150.000 miembros, y además en el análisis de 83 estudios sobre el cambio de orientación sexual desde 1960. Para la Asociación Norteamericana de Psicología, no existen pruebas sólidas de que tal cambio en la orientación sexual es probable, y además que los esfuerzos para producir dicho cambio tiene grandes probabilidades de ser perjudiciales e inducir a la depresión y tendencias suicidas. Los principales cuerpos médicos afirman que las terapias de reorientación pueden ser dañinas, porque pueden explotar sentimientos de culpabilidad y ansiedad, dañando la autoestima y llevando al paciente a la depresión, e incluso al suicidio.

Los participantes tienen un riesgo mayor de sentimientos de culpa, depresión, ansiedad, confusión, autoinculpación, gestos suicidas, entre otras conductas destructivas.
Michael Bussee, fundador de Éxodus International, informa que «un hombre se cortó los genitales con una cuchilla y echó Drano en las heridas»

Aparte de los daños causados a individuos, existe una preocupación en la comunidad de la salud mental de que el avance de la terapia de reorientación por sí mismo esté causando daño social al diseminar puntos de vista inexactos sobre la orientación sexual y sobre la habilidad de la comunidad LGB de llevar una vida feliz y saludable. La APA alerta de que la terapia de reorientación y los movimientos ex gay «crean un ambiente en el que puede florecer el prejuicio y la discriminación». Un comentarista lo resume con la frase: «Intentar “curar” es fomentar la intolerancia».

fuentes: es.wikipedia.org/wiki/Terapia_de_reorientación_sexual

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